El pasado sábado dedicamos buena parte del programa "Sin complejos" a hablar del inmenso derroche de dinero público que representan las denominadas energías alternativas, así como a comentar el reciente escándalo de las manipuladas investigaciones del cambio climático.
Ésta es la entrevista que le realizamos a D. Gabriel Calzada en torno a estos temas, y a continuación se reproduce el texto de la entradilla al programa.
EL WATERGATE CLIMÁTICO
Esta semana saltaba a los medios de comunicación de todo el mundo un escándalo de enorme gravedad y que, sin embargo, ha sido silenciado por la mayoría de los medios españoles.
Un pirata informático consiguió introducirse en los servidores de correo electrónico de uno de los principales centros de investigación británicos en el campo del cambio climático. Y ese pirata informático hizo públicos en Internet los mensajes intercambiados por los científicos de ese centro y de otros centros oficiales dedicados a difundir investigaciones catastrofistas sobre el calentamiento global.
De esos mensajes de correo se desprende que esos científicos partidarios de la teoría del cambio climático habían falseado datos de temperaturas para adecuarlos a sus fraudulentos modelos del clima; habían ocultado aquellos otros datos que cuestionaban sus teorías; habían presionado a revistas científicas para tratar de silenciar a los investigadores que cuestionaban el calentamiento global y habían obtenido suculentas sumas de dinero con sus truculentas divagaciones anticientíficas.
Aquellos de los oyentes que tengan más edad, probablemente recuerden cómo en la década de 1980 se difundieron teorías catastrofistas que afirmaban que la Humanidad se encaminaba hacia una nueva era glacial, con una bajada generalizada de las temperaturas. A principios de los 90, esas teorías catastrofistas habían sido sustituidas por otras, que afirmaban que a lo que nos encaminábamos era a una progresiva desertización del planeta. A finales de los 90, esa nueva estupidez fue sustituida por las amenazas del famoso “agujero de la capa de ozono”, que nos iba a tragar a todos y a matar de cáncer a media Humanidad.
Pero también esa teoría catastrofista se vino abajo, cuando ese temible agujero empezó a disminuir de tamaño, en contra de las predicciones de aquellos que sostenían que su aparición se debía a la utilización de aerosoles. Una agencia de la ONU llegó a la desvergüenza de falsificar datos sobre el tamaño del agujero de la capa de ozono, para tratar de convencer a la opinión pública de que seguía constituyendo un peligro. Pero la realidad terminó por imponerse: el agujero de la capa de ozono no era más que una estafa más.
Inmediatamente, los catastrofistas cambiaron de tema y comenzaron a difundir teorías acerca de un supuesto calentamiento global, provocado por las emisiones de CO2. Y de nuevo contagiaron su histeria anticientífica a la opinión pública. Pero esta vez los datos tardaron menos tiempo aún en desmentir a los estafadores, que se vieron obligados a reconocer que la temperatura global se ha estabilizado en los últimos años.
¿Creen ustedes que eso acabó con la estafa? De ninguna manera. Lo que los estafadores hicieron fue dejar de hablar de calentamiento global y empezar a dar la matraca con el concepto, mucho más difuso, de “cambio climático”.
Hay que reconocer que la jugada es inteligente, porque en lo de “cambio climático” cabe todo. ¿Que las temperaturas aumentan? Eso es porque hay cambio climático. ¿Que hace un frío que pela? Pues también se debe al cambio climático. ¿Se producen inundaciones? El responsable es el cambio climático. ¿Hay sequías prolongadas? Pues también. Hasta los terremotos se pueden achacar a algo tan difuso como el “cambio climático”. Todo vale, con tal de seguir estafando a los contribuyentes.
¿Pero es que acaso no existe cambio climático? ¡Pues claro que existe! La temperatura y el clima de nuestro planeta están cambiando de forma constante desde que la Tierra se formara, hace ahora 4.500 millones de años. Ha habido, y habrá en el futuro, épocas mucho más cálidas que la actual. Y también mucho más frías. Ha habido épocas mucho más húmedas y también mucho más secas. Y, evidentemente, la actividad humana nada tiene que ver con esos drásticos cambios de clima que la Tierra ha estado experimentado desde miles de millones de años antes de que existiera el hombre.
Las teorías sobre el cambio climático son una estafa anticientífica, que no tiene la más mínima apoyatura en los datos, ni en la realidad. Pero lo verdaderamente grave no es que se difundan teorías erróneas, sino que esas teorías sean utilizadas por instituciones y organizaciones sin escrúpulos para enriquecerse a costa de los contribuyentes.
Científicos charlatanes o ineptos los ha habido en todas las épocas, porque la posesión de un título universitario no aumenta la moralidad de una persona, ni es tampoco aval, necesariamente, de objetividad e inteligencia. El problema, en el caso del cambio climático, es que esos científicos charlatanes e ineptos, junto con ciertas organizaciones ecologistas y buena parte de una clase política corrupta o ignorante, han construido una estructura de captación de dinero público y una auténtica red mafiosa destinada a silenciar a los científicos honestos que se han atrevido a cuestionar las mentiras en las que se ha basado el catastrofismo del cambio climático.
La difusión de esos correos electrónicos interceptados por un pirata informático ha puesto de manifiesto la sordidez y la sensación de impunidad con que se mueven esos estafadores del catastrofismo, que llevan décadas amenazándonos con todos los males del Universo para que les dejemos seguir saqueando a placer las arcas públicas.
¿Será este escándalo la puntilla de esas teorías del cambio climático que han sustituido a las teorías del calentamiento global, que sustituyeron a su vez a las del agujero de la capa de ozono, que antes había sustituido a las anteriores memeces con las que nos amenazaban?
Muy posiblemente. Pero no se crean ustedes que nos vamos a librar de los estafadores del catastrofismo. Tengan por seguro que tardarán muy poco en difundir la siguiente mamarrachada para seguir robándonos a todos.
Fuente: Libertad Digital