martes, 22 de mayo de 2018

Decodificando el virus del sida

Hoy un nuevo libro que desmonta el tinglado del HIV/SIDA.

Trama que involucra a las farmacéuticas y a las grandes multinacionales.



 Dr. Kary B. Mullis, Premio Nóbel de Química en 1993, ponía de manifiesto sus dudas acerca de la relación entre VIH y el SIDA. El Instituto Nacional de la Salud de los Estados Unidos había patrocinado un estudio sobre los avances en el SIDA y encargó al Dr. Mullis a través del Laboratorio de Especialidades de Santa Mónica, la elaboración del mismo. Mullis cuenta cómo cuando terminó de escribir la declaración titulada: “El VIH es la probable causa del SIDA”, se percató de que le faltaba lo principal para apoyar dicha declaración: La referencia científica. Cuenta sus infructuosos esfuerzos a lo largo de dos años por encontrar esa referencia científica y cuenta cómo, por fin, el mismísimo “codescubridor” del VIH, el Dr. Luc Montagnier, le daba la callada por respuesta ante lo que era una simple y lógica pregunta: ¿Dónde está la referencia científica de que el VIH es la causa del SIDA? Obviamente no existía ni existe.

Y ante la lectura de este artículo, el cual se transcribe en parte, reverdecieron en mi interior aquellas dudas de los años ochenta y la agradable constatación de que no era la única persona que tenía muchas dudas acerca del SIDA: 

“No hemos podido encontrar ninguna buena razón por la cual la mayoría de la gente sobre la tierra cree que el SIDA es una enfermedad causada por un virus llamado VIH. Simplemente no hay evidencia científica alguna que demuestre que eso es cierto. 

Tampoco hemos sido capaces de descubrir por qué los médicos recetan una droga tóxica llamada AZT (Zidovudina-Retrovir) a personas que no tienen otro mal que la presencia de anticuerpos al VIH en su cuerpo. De hecho, no podemos entender por qué ningún ser humano debería tomar esa droga cualquiera que fuese la razón que se adujese.   Ni Duesberg ni yo podemos entender cómo ha surgido esta locura, y habiendo vivido ambos en Berkeley hemos visto algunas cosas muy extrañas. Sabemos que errar es humano, pero la hipótesis VIH/SIDA es un error diabólico.   Digo esto bastante alto como advertencia. Duesberg lo ha estado diciendo durante mucho tiempo”.



II

Este capítulo debiera constituir la piedra angular de este epítome pues lo que se intenta mostrar, que no demostrar, no es sólo que el SIDA sea una entidad clínica concebida por un grupo de potentados con intereses demográficos y comerciales, sino también las innumerables formas que tiene esa muy selecta minoría para influenciar a los medios de comunicación y, a través de ellos, manipular el razonamiento humano condicionando la opinión de la gente, científicos incluidos, para que este asunto aparente ser lo que a ellos les interesa.

Noam Chomsky, profesor emérito de Lingüística del Instituto Tecnológico de Massachussets,  un socialista libertario, como él mismo se define, postulaba lo siguiente acerca del arte de orquestar un debate limitado:

“La forma más inteligente de mantener a la gente pasiva y obediente es limitar estrictamente el espectro de la opinión que resulta aceptable, pero permitir un debate realista dentro de este espectro, animando incluso a quienes sostienen los puntos de vista más críticos y disidentes. Esto da a la gente la sensación de que está funcionando el libre pensamiento, mientras que en realidad, y durante todo el tiempo, los supuestos del Sistema están siendo reforzados dentro de los límites entre los que se mueve el debate”.


Lo que está sucediendo en todo el mundo occidental no es  producto de una simple moda coyuntural ni se debe a unos patrones aleatorios de conducta. Es un plan ideado hace mucho tiempo por unos cuantos clanes para tener, mantener y perpetuar el control de todo el mundo. Consiste en toda una tesis científica encaminada a dirigir las mentes de las personas ya desde su nacimiento a través de unos patrones de conducta establecidos y manejados por un sistema educativo que ellos han diseñado con gran destreza. Es indudable que los planes educativos adoptados por las distintas escuelas, aunque necesarios, no son suficientes por sí solos para la ejecución de este proyecto; los progenitores, inconscientes de su papel, también forman parte muy importante de este plan ya que ellos también fueron víctimas de la misma manipulación. Es por ello que el sistema se perpetúa con una insignificante probabilidad de ser destruido, consiguiendo cambios sociales concretos, al tiempo que se logra el objetivo de que todo continúe invariable.
 

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